Tag Archives: español

El TOC del inglés o cómo ponerse con para luego dejar un idioma

Al principio, el inglés es necesidad; y como tal necesidad, se asume como un proceso a corto plazo, que además requiere esfuerzos y sacrificios. En seguida se transforma en obsesión: se aprende sólo con nativos – profesores o no; de hecho, da igual mientras sean nativos – y si posible, con métodos prodigiosos que prometan un éxito rápido. Finalmente, la necesidad que lleva a la obsesión se convierte en compulsión. Y no de la buena. Se respeta a rajatabla la receta del trastorno.

En un país que ya tiene un idioma internacional que se puede escuchar en cualquier rincón del mundo y que por circunstancias y oportunidades históricas ya tiene asegurado su lugar dentro del patrimonio cultural universal, el bilingüismo se ha convertido – tristemente – en una obsesión que empieza a dejar de ser la ventaja que debería de abrir mentes y perspectivas, de tender puentes y compartir creencias y pensamientos.

“Ahora mismo quiero aprender inglés para sacarme el certificado; después voy a aprenderlo sin presión, por goce, con libros, canciones, pelis y series”.

“Eso de los exámenes oficiales es un timo; nos están engañando, son demasiado difíciles, no se corresponden al nivel”.

“Quiero ponerme ya con el inglés. Es que lo cogí y luego lo dejé por cosas del trabajo. Aunque lo tenga más oxidado, ya que llevo tiempo sin usarlo, tengo nivel avanzado y quiero un grupo de mi nivel”.

“Los exámenes oficiales sólo están para sacarse el título; aunque no me lo saque, esto no quiere decir que no tengo el nivel avanzado”. Continue reading

Advertisements

Lo que es un idioma

Dos cosas ocurrieron recientemente, que hicieron darme cuenta de lo afortunada que soy: esta vez, por hablar idiomas. Por un lado, he leído un artículo que un profesor de un colegio religioso de Alemania publicó hace años, y que se constituyó en todo un maravilloso alegato a favor de la enseñanza del rumano y en contra de la del castellano en las escuelas secundarias de su país. Por otro lado, son ya varias las veces que mis alumnos de la academia privada donde doy clases de inglés y francés me preguntan con admiración y envidia cuándo he aprendido los idiomas que hablo.

Recuerdo con una sonrisa como hace más de diez años, viviendo yo una de las estancias más felices de mi vida en Alemania, con una beca Erasmus, mis amigos y compañeros de la residencia de estudiantes consideraban que hablaba ya cinco idiomas, contanto también el rumano, mi lengua materna. Yo me reía en aquel entonces y no entendía cómo podía contarse el rumano también, ya que todos tenemos que tener un idoma materno. Pues claro, cuándo a tu idioma materno lo hablan decenas de milliones de personas en el mundo – como es el caso del inglés, del frances, del castellano e incluso del alemán – dominar también a un otro como el rumano, y además a nivel nativo, como lengua materna, puede resultar un provecho en sí. La primera vez que me dí cuenta de lo afortunada que soy fue hace ya tiempo, al pensar en cómo he aprendido estos idiomas y al ver la sorpresa que les estoy causando a veces a mis amigos de otras nacionalidades, que tienen como idioma materno una lengua que traspasa estas nacionalidades y sus fronteras.

Continue reading

La fascinación de las novelas absolutas

¿Cuándo ocurre el hechizo? ¿Cuál es el momento en el que aparece la fascinación a la lectura en un determinado idioma? ¿Cómo te das cuenta de que un libro, un autor, una historia y un habla te han embrujado? Pues cuando no te lo puedes explicar, en el instante en el que no sabes ni porqué ni cómo, pero quieres más y de repente el libro ya lo acabaste. En su soledad tan acariciada, el lector se queda con el recuerdo de una historia de ensueño y un libro de más para añadir a su lista de los inagotables. Mis libros inagotables son unos cuantos: son los que después de haberme hadado, los he vuelto a leer varias veces, con tiempo considerable de por medio. Son los que he llegado a considerar las novelas totales, globales, absolutas – inagotables.

Los terminos pertenecen a la caracterización que le hizo un conocido académico rumano, Eugen Simion, a la última novela del escritor rumano Marin Preda, “El más amado de los mortales”/Cel mai iubit dintre pământeni/. El crítico y académico veía en la abrumadora y apabullante novela, en la fuerza de la escritura del autor y en la ternura y el poder y los principios morales del protagonista una novela total, porque llevaba varios niveles, varios temas y muchos personajes. Por tanto, era una novela política por la época que abarcaba, una novela de amor cuyo protagonista cree con fuerza que sin amor no hay nada (emulación de la carta de San Pablo a los corintios, en la que mantenía que “si /…/ no tengo amor, nada soy”), una novela sobre un moralista clásico de la raza de Albert Camus, una novela de costumbres y del mundo de los intelectuales de la época y también una novela sobre el universo rumano dentro del régimen totalitario.

Antes de leer esta caracterización tenía ya un ahílo de tres novelas que había leido y vuelto a leer varias veces, a lo largo de los años, como iba creciendo y madurando yo misma, descubriedo cada vez una nueva parte de encanto, un nuevo párrafo que me abría puertas hacía otros mundos tan alejados, una nueva mirada, un nuevo sentido, prácticamente una otra incitante historia que vivía por dentro tan sólo leyendo, exactamente como Bastian en su Historia interminable. A estas novelas no sabía yo como concretar o contextualizar, como definir, hasta que la crítica del académico rumano logró explicármelo tan bien. Las novelas, no desprovistas de sus propias desafiantes historias creadoras, eran “Lo que el viento se llevó” de Margaret Mitchell, “El amor en los tiempos del cólera” de Gabriel García Márquez y “Cel mai iubit dintre pământeni” (que desafortunadamente las editoriales españolas todavía no estiman merecedora de una traducción al castellano). Las tres me habían hechizado desde la primera lectura, las tres seguían haciéndolo y las tres corresponden al grano a la caracterización del académico rumano.

He leido muchas bellas letras y en varios idiomas, traducciones y textos originales indistintamente y llevaba ya años y años sin añandir ninguna otra novela a mi lista exigente y exclusivista. Hasta que vine a España para llegar a descubrir Continue reading

Hace más de seis años…

… que llegaba en Madrid con una maleta muy grande, la dirección de un hotel dónde iba a alojarme durante meses, hasta encontrar un piso en alquiler, mi mente llena de proyectos y el corazón cuajado de ilusión para empezar una nueva andadura profesional y personal que iba a durar un año – un año de ensayo, para empezar. Recuerdo muy bien, como si fuera hoy, que era un domingo, 2 de noviembre 2008, muy nuboso y gris, y que incluso me pareció curioso que era así como me recibía un país mediterráneo, habitualmente soleado, que no había visitado nunca antes y sólo conocía por su historia, sus clásicos, su clima y poco más. Justo antes de salir de Bucarest, había escuchado en la radio una canción que decía, más o menos, “cuando tomes tu café/toma tu café en España/ y-no-te-lo tomeeees sin laaaa cañaaa…”. En el momento, el sentido de estas palabras me eludía, pero me parecío que todo sonaba muy, pero muy bien.

Ahora resulta que el año que iba a quedarme en España se me hizo corto, el ensayo salió muy bien y depués de más seis años, aquí sigo. Claro está: sigo aquí menos por opción meramente personal y más por la dulce conjura de varios factores que muchas veces jugaron a mi favor – sorprendentemente a mi asuertado favor. Después de estos años, llevo más de una maleta conmigo, alguna con muchas experiencias, otra con muchos más sueños, traigo además muchísimos libros, toda una mediateca de fotos, artículos, comentarios, y análisis de la actualidad española, guardo el recuerdo de unos viajes de ensueño, tengo la dirección de mi casa, he ganado amistades preciosas, y mi mente sigue siendo llena de proyectos, mientras mi corazón lleva ilusiones como siempre lo ha hecho. Continue reading