Tag Archives: Rumanía

¿Os parece medianamente bien si nos ponemos a hacer periodismo con decencia?

Sería una cuestión de dignidad; y respeto; y respeto a la dignidad. Porque lo que está ocurriendo está muy lejos de ello. Y justo en una profesión que se supone que tendría que estar en la vanguardia de la defensa de la igualdad de oportunidades y tratamiento de las personas. Podría seguir con grandes frases más aún: el periodista no nace, sino se hace; el periodista no solamente tiene principios éticos, sino que tiene que salir a su defensa; el periodismo es arte; el periodista es un creador; el periodismo debería de ser servicio público. O bien podría contaros qué es lo que ha pasado.

Prólogo. Un hombre de origen español está en búsqueda y captura como sospechoso por haber matado en Cuenca. La policía de Rumanía lo detiene en el oeste del país. La policia española agradece la colaboración. La justicia de España pide la extradición del sospechoso. A día de hoy, se espera la decisión. De ésto va. En el mismito momento en el que el sospechoso vuelve a España para que se le juzgue aquí, se apaga YA el interés mediático para Rumanía, la información de Rumanía, la justicia de Rumanía, las leyes de Rumanía, los periodistas de Rumanía. Continue reading

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Lo que es un idioma

Dos cosas ocurrieron recientemente, que hicieron darme cuenta de lo afortunada que soy: esta vez, por hablar idiomas. Por un lado, he leído un artículo que un profesor de un colegio religioso de Alemania publicó hace años, y que se constituyó en todo un maravilloso alegato a favor de la enseñanza del rumano y en contra de la del castellano en las escuelas secundarias de su país. Por otro lado, son ya varias las veces que mis alumnos de la academia privada donde doy clases de inglés y francés me preguntan con admiración y envidia cuándo he aprendido los idiomas que hablo.

Recuerdo con una sonrisa como hace más de diez años, viviendo yo una de las estancias más felices de mi vida en Alemania, con una beca Erasmus, mis amigos y compañeros de la residencia de estudiantes consideraban que hablaba ya cinco idiomas, contanto también el rumano, mi lengua materna. Yo me reía en aquel entonces y no entendía cómo podía contarse el rumano también, ya que todos tenemos que tener un idoma materno. Pues claro, cuándo a tu idioma materno lo hablan decenas de milliones de personas en el mundo – como es el caso del inglés, del frances, del castellano e incluso del alemán – dominar también a un otro como el rumano, y además a nivel nativo, como lengua materna, puede resultar un provecho en sí. La primera vez que me dí cuenta de lo afortunada que soy fue hace ya tiempo, al pensar en cómo he aprendido estos idiomas y al ver la sorpresa que les estoy causando a veces a mis amigos de otras nacionalidades, que tienen como idioma materno una lengua que traspasa estas nacionalidades y sus fronteras.

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Otras cosas

Poder contar cosas nuevas, interesantes y apasionantes, que sorprendan, si cabe, toda una forma de pensar cuando se habla de los rumanos de España es lo quiero desde hace tiempo. No querría ni podría contar historias que lleven del todo la contraria de lo que es la realidad de esta comunidad de extranjeros en España. Pero desde que vine a España quise escribir, tanto para el público rumano como para el español, otras cosas: cosas diferentes, originales, sobrecogedoras sobre las personas, mis compatriotas, que conocí en España a lo largo de los años.

Talvez tendría que empezar con un ejercicio de imaginación y el momento en el que los cronistas de aquí a dos siglos, bajo el amparo de la lucidez que otorga el paso del tiempo, identificarían una secular historia compenetrada entre los dos países y los dos pueblos. A primera vista, el pistoletazo de salida se dió en nuestro contemporáneo siglo 21, cuando muchos rumanos decidieron buscarse la vida en España. Es el momento más visible en el mapa del tiempo que cartografía los lazos entre los dos puntos del continente, del este al oeste.

Cuando uno emprende un tal proyecto, hay pocos casos en los que sabe, sin reparos ni miramientos, exactamente qué es lo que va hacer, donde va a quedarse, en qué va a trabajar, como va a sobrevivir. Hay muchas desconocidas, mucho ánimo y mucha valentía; también mucha desesperación. Lo que sí muchos rumanos tuvieron claro al acometer la aventura de la emigración y un nuevo proyecto de vida fue que no iban a quedarse en España. El plan era trabajar un tiempo para ahorrar dinero, para levantar una casa en Rumanía, para pagar algunas deudas o para montarse un negocio ahí. El plan cambió un poco cuando vinieron los hijos, porque el tiempo se les hacía largo y España ofrecía en aquel entonces tantas, pero tantas oportunidades que tardaban en llegar en Rumanía. Finalmente, lo que quedaba de las intenciones iniciales se vió trastoranado cuando aparecieron los contratos de propiedad, las hipotecas y los préstamos para toda la vida.

Es así como se está dibujando esta historia en el presente, aunque haya también un tiempo pasado y seguro que en este mismo momento se está vislumbrando un futuro. Continue reading